viernes, 23 de abril de 2010

La profecía cumplida de Soriano

"Fui criado en una empresa pública: mi viejo hizo el escalafón de empleado a gerente en Obras Sanitarias, así que crecí con la idea de que los servivios públicos son esenciales y de propiedad colectiva. He visto cómo se hacían obras sin fines de lucro, cómo se llevaba agua potable a la gente. Esta amenaza de privatización de todo va crear, cuando se concrete, una sensación muy grande de desamparo y desarraigo. Va a resultar muy duro advertir que entre la gente y su supervivencia media un mercader, y que toda la relación con la vida está mediatizada por la guita. Quizá quede un teléfono en un barrio para llamar una ambulancia, pero ¿habrá ambulancia? ¿Existirá el número al que pedir auxilio? ¿O habrá que estar abonado a algo? La idea del liberalismo en el subdesarrollo es un dislate y temo que cambiemos para peor."


Osvaldo Soriano


Entrevista con Vicente Muleiro, Diario Sur, junio de 1990.

Humano desconocido


Caminaba por la calle San José a plena nube gris del día. En dirección a donde yo me dirijía, sobre la misma vereda, a escasos cuatro metros, veo un perrito parado. El animal permanecía inmóvil, mirando a la nada, inofensivo como una tortuga.
Una señorita acompañada de un muchacho, ambos con aspecto de oficinista, se acercan caminando en contraria dirección a la mía. Ella, atemorizada, elude al animal en puntillas y a paso ligero. El jóven, refiriéndose al pequeño vagabundo, le pregunta a la chica: - "¿Les tenés miedo?"
La mujer, muy segura de sí mísma, responde: - "A los perros que no conozco, sí."
Ellos siguen su camino y yo me detengo frente al cuadrúpedo. En un acto estúpido, me acerco hacia él para acariciarlo como pidiéndole disculpas en nombre de la humanidad e intento hablarle amistosamente. El perro, temeroso de mí, retrocede hasta pisar el asfalto y por poco no es arrollado por un coche. Mi cuerpo entumeció. Todo pasó en tres angustiantes segundos. El animal, nuevamente espantado, volvió a la vereda.
Para no causar mayores disgustos al pobre can continué mi camino. Quedé pensando. Traté de ponerme en el lugar del perro y pensé: "A los humanos que no conozco les tengo miedo".

jueves, 8 de abril de 2010

El poder de aislar

 David de Ugarte es un economista español y uno de los principales ciberactivistas del mundo. Fundador de la Biblioteca de Las Indias Electrónicas en Madrid, autor del libro "11M redes para ganar una guerra" e impulsor de diferentes proyectos para la participación social en Internet como el Movimiento Ciberpunk , que integró on-line a militantes de todo el mundo.
Escribió varios ensayos, entre ellos “El poder de las redes" donde repasa la evolución de las redes sociales y describe cómo las mismas forjaron una nueva modalidad de activismo social que reformuló la estructura del poder a través del uso de nuevas tecnologías. Según De Ugarte, las nuevas redes provocaron la globalización de las manifestaciones sociales.
Gracias a la primera gran revolución de las telecomunicaciones que incluyó la invención del telégrafo y el surgimiento de la informática, las redes de comunicación que emergieron siendo centralizadas , se tornaron descentralizadas en el siglo XIX. Desde la segunda guerra mundial y con la invención de Internet conectando millones de ordenadores, surge la era de las redes distribuidas. En esta última, cualquier receptor final puede ser a la vez emisor. De la misma forma que todos los receptores pueden escoger cual es la fuente que más le conviene. Este sistema se llama pluriarquía. El primer gran medio de comunicación distribuido fue la blogsfera, un entorno informativo que tiende a suprimir la separación emisor/receptor y cuya fortaleza reside en que desaparece la capacidad de filtro. Entre otros ejemplos pueden citarse wikipedia, facebook o youtube, aplicaciones informáticas donde cualquiera puede subir y modificar los contenidos sin someterse a ningún tipo de mediación, es decir donde no hace falta respetar una cadena de poder para acceder o incorporar contenidos a la red. El poder pluriárquico impide que un elemento pueda suponer la parálisis del sistema porque el poder está distribuido.
En "El poder de las redes" David de Ugarte trata sobre el fenómeno de la comunicación cibernética y de las relaciones a través de cadenas virtuales. El cambio social que eso genera es innegable y cierto es que, tal como dice el español, "en toda estructura descentralizada aparece necesariamente la jerarquía". Aquí es donde yo me detengo, porque, si bien se abre muchísimo el espectro de receptores de información, sigue imperando el nivel que cada individuo ocupe en la "piramide informacional". Así, como una suerte de analfabetismo de otros tiempos o de otras regiones, aquél que no tiene acceso a las redes queda indefectiblemente fuera del sistema. Y si la agenda de actualidad y las preocupaciones colectivas se centran cada vez más en lo que se publica en las redes, la desigualdad de oportunidades y la heterogeneidad de voces crecen al mismo ritmo. Pienso en la convocatoria de un grupo de facebook para defender  la aplicación de la ley de medios, una ciberturba en palabras de David de Ugarte. Me parece genial, yo me he sumado. Pero pienso en una persona que busca trabajo y no tiene acceso a internet o no sabe cómo manejarla y me parece injusto que quede relegada.

Control del pensamiento en las sociedades democráticas

"...Los principales medios de comunicación -en particular, los medios de elite establecen el programa que los demás suelen seguir- son grandes empresas que "venden" públicos privilegiados a otras empresas. No podría constituir una sorpresa el hecho de que la imagen del mundo que representan reflejara las perspectivas y los interess de los vendedores, los compradores y el producto. La concentración de la propiedad de los medios de comunicación es elevada y va en aumento. Además, quienes ocupan posiciones directivas en los medios, o adquieren categoría dentro de los mismos en tanto que comentadores, pertenecen a las mismas elites privilegiadas, y se podría esperar que compartieran las percepciones, aspiraciones y actitudes de sus asociados, reflejando igualmente sus propios intereses de clase. Es poco probable que los periodistas que penetran en el sistema se abran camino salvo si se conforman a estas presiones ideológicas, generalmente por medio de la internalización de los valores; no es fácil decir una cosa y creer en otra, y quienes no consiguen conformarse tenderán a ser eliminados por medio de mecanismos familiares."

Abraham Noam Chomsky, lingüista estadounidense.
Fragmento de su obra, Ilusiones Necesarias, control del pensamiento en las sociedades democráticas.

lunes, 18 de enero de 2010

Señor apostador:

Es posible que su inagotable insistencia con el juego lo encuentre un buen día con la boleta ganadora temblando en su mano, debido a un certero golpe de esa fuerza impredecible y misteriosa a la que llaman suerte. Sentirá usted seguramente un calor ineludible y sofocante, pero al mismo tiempo, la grata sensación de haberse librado de una vida puerca y desgraciada. Vaya preparándose entonces para recibir a la fortuna. Nunca se sabe cuándo se pueden acertar seis números de dos cifras entre millones de posibilidades, y hay que estar presto para recibir semejante cambio de rutina. Acabarán repentinamente sus agotadoras jornadas de trabajo disgustante, para pasar a formar parte de una excelsa minoría que no derrama una sola gota de sudor en todo el día. Acostúmbrese a escuchar y pronunciar palabras como: confort, placer, lujo, ocio, dólar, yacuzzi, financiero, yate, champagne, renta, inversiones, bonos, y demás términos. Pero primero lo primero. Absténgase de informar a todo su círculo familiar y amistoso sobre la noticia, para evitar visitas y llamadas inesperadas. Maneje con cuidado sus impulsos de alegría. Vaya más bien pensando en el último día en que verá a su jefe. Es posible que esa noche no concilie el sueño, ni aún contando manadas de quién sabe ya qué animal de campo. Despreocúpese del letargo que lo acompañará esa mañana. Desayune en familia, con paciencia y regocijo, y asegúrese de llegar bien tarde al trabajo. Diríjase directamente a la oficina de su odiado capataz. Contemple largamente la mirada atónita de ese perejil que se ha ganado un mísero puesto gerencial a base de alcahueterías viles, traición a la camaradería y servidumbre incondicional a la corporación. Observe su rostro mientras estampa la firma renunciante y, por qué no, propínele un agudo cross en el mentón. Guarde para siempre una fotografía mental del pobre diablo que yace en el asiento caliente. Retírese respirando profundamente y apuntando con sus ojos a quienes nunca han confiado en usted. Ya será momento de efectuar el cobro de su flamante fortuna, mas no se aflija por el inevitable recorte que, amablemente, Lotería Nacional le argumentará nombrándole impuestos que de a uno se le irán clavando como un puñal oxidado. Pesos más, pesos menos, será usted un nuevo rico y eso es lo que importa. Vale la advertencia –por si usted es un poco despistado- que humildemente le haré a continuación: rechace todo tipo de reportaje en medios populares, en el que pueda aparecer su imagen acompañada de títulos comprometedores como: "Pepe Gómez de Floresta, el único ganador del Quini", o "La familia Gómez se hizo de una fortuna con seis aciertos". Y en el que le harán preguntas que no querrá contestar, como: “¿Qué piensa hacer con tanto dinero?”, “¿Adonde le gustaría vivir?”, “¿Piensa viajar?”, “¿Adónde?” Ocúpese entonces de lo importante, pague todas las deudas que lo agobiaron durante los últimos años, escúpale un ojo a la vecina que lo miraba con sorna en cada cruce de ascensor. Quítese el pesado cartel que carga sobre su espalda y lo señala, en letras rojas, con la palabra “moroso”. Adquiera una casa enorme, con el doble de habitaciones respecto de lo que necesite su grupo familiar. Debe ser en un country o en un barrio cerrado, protegido de la “gente común”, con piscina y estacionamiento para, por lo menos, cuatro vehículos. No olvide cambiar radicalmente los hábitos que pondrían de manifiesto su verdadero origen ante los nuevos vecinos. Ocupe buena parte de sus horas en actividades, aunque sean ociosas. De lo contrario, será sospechado de rico de lotería, y eso perjudicaría su imagen. Renueve su vestimenta, lea en público periódicos reaccionarios y practique deportes, tanto usted como su familia: tenis, golf, equitación o rugby. Rompa relación con familiares o amigos de aspecto y comportamiento vulgar. No vuelva a pisar una casa de lotería, eso es para la chusma. Ahora que es un hombre nuevo, piense en su futuro y reúna a su familia para decidir, entre todos, la clase de rico a la que desean pertenecer.

¿Adónde va la gente? ¡A ver a Don Vicente!


Homenaje a un prócer de Independiente

La mayoría de nosotros no pudimos ser testigos de sus proezas en las cancha. Hay que cargar por lo menos con 70 años para tener la suerte de haber visto sus endiabladas gambetas. Sin embargo, algo sabemos, algunas cositas leímos, un poco nos contaron los viejos, y otro poco nos dicen las imágenes.
El 15 de enero de 1918, en la ciudad de Rosario, nacía Vicente de la Mata. En 1937, con sólo 19 años, se destacaba en la delantera de Central Córdoba y era convocado a la selección nacional para participar del campeonato Sudamericano. Tras igualar en puntos con Brasil, el equipo albiceleste jugaría un desempate definitorio. Empatados al final del match, hubo que esperar hasta la prórroga para ver en cancha a Don Vicente, quien se encargó de darle el triunfo a la nacional con dos goles.
Ese mismo año fue adquirido por Independiente, allí dejaría la huella imborrable de su recuerdo. Con la camiseta roja disputó 362 partidos y convirtió 150 goles. Fue campeón en 1938, 1939 y 1948. Dueño de una técnica exquisita, y un regate inagotable. Un periodista de aquellos años definió su juego en pocas palabras: “No recuerdo haber visto jamás a De la Mata hacer un pase antes de haber eludido, como mínimo, a dos rivales”
Vicente formó parte de una de las delanteras más temidas del fútbol argentino junto a Arsenio Erico y Antonio Sastre. Entre los tres marcaron 556 goles en partidos oficiales.
Su gol más recordado se lo marcó a River en el Monumental. Fue el 12 de octubre de 1939. De la Mata recibió la pelota de su arquero Fernando Bello, cruzó el campo de punta a punta gambeteando rivales, fueron quedando en el camino: Moreno, Minella, Wergiker, Santamaría y Cuello. Erico esperaba el pase en el centro del área, pero Vicente, desde la punta izquierda, volvió a sorprender metiendo la pelota en el ínfimo espacio que quedaba entre el arquero Sirne y el primer poste. Al contemplar semejante obra, su compañero Antonio Sastre, emocionado, le dijo: "Pibe, ¡hiciste Capote…!". Desde ese día le quedó el apodo.
Hoy podemos ver la imagen de Capote en blanco y negro, pelota al pie, escapándole a tres jugadores con la banda roja cruzada en el pecho, que lo persiguen atónitos desde atrás.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

"A los 82 años hay que empezar a recordar"


Osvaldo Bayer, periodista, historiador y guionista cinematográfico

Se autodefine anarquista y pacifista. Padeció el exilio durante la última dictadura militar, y una de sus grandes obras, “Severino di Giovanni, el idealista de la violencia”, fue censurada por el gobierno de Raúl Lastiri. El autor de “Los vengadores de la Patagonia trágica” acaba de presentar en la Biblioteca Nacional el preestreno de Awka Liwen. Un documental que cuenta la historia de las matanzas contra los pueblos originarios y el consiguiente despojo de sus tierras, para establecer a una oligarquía terrateniente que, aún hoy, conserva su poder. Está a punto de viajar a Alemania, desde donde piensa escribir sus memorias.


¿Cómo seguirá el curso del nuevo film?

Bueno, ahora se pasará en los cines comerciales, para que lo vea el gran público. Y después que termine ese periodo lo vamos a entregar por supuesto a escuelas, comisiones de cultura, universidades y a clubes barriales, para que se difunda en todos los sectores. Pero lamentablemente el Instituto Nacional de Cine (INCAA) no aportó nada. La directora Liliana Mazure no aprobó dar un sólo centavo.

Paradójicamente se verá en las mismas escuelas donde hoy se glorifica a Domingo Faustino Sarmiento.

Claro, el documental va en contra del pensamiento de los liberales de esa época. Hay que releer el “Facundo” para darse cuenta del racismo insoportable de Sarmiento. El asco y odio que tiene por los pueblos originarios y por los mestizos; por los gauchos; por los criollos. No obstante, él tenía un 25 por ciento de sangre de los aborígenes a través de su madre, Paula Albarracín. Pero para Sarmiento la idea de progreso venía de Estados Unidos, por eso trajo maestras de allí, para que nos enseñen el camino de ése progreso. Al igual que Bartolomé Mitre, o el mismo Juan Bautista Alberdi, que al principio elaboró escritos muy racistas contra esos pueblos y después de la Campaña del Desierto cambió su posición totalmente, diciendo que era una injusticia lo que se había cometido.


El Gobierno ha declarado de interés nacional a su nueva película. Sin embargo, el monumento a Roca sigue ahí, a metros de la Casa Rosada. ¿Cómo se entiende?

Ese es un tema que las autoridades no quieren tomar. Hemos hecho todo lo posible por la parte legal. Presentamos un proyecto ante el Concejo Deliberante porteño, que fue tratado y finalmente rechazado por la comisión de Cultura por seis votos a dos.

¿Qué argumentaron quienes rechazaron el proyecto?

El único argumento fue que en la historia hay que mirar hacia delante. Yo les escribí a esos señores concejales del macrismo que, con ese criterio, Alemania tendría que conservar todos los monumentos a Hitler, pero no me contestaron. Otros organismos no se han metido para nada, pero tuvimos un gran eco. Logramos cambiar el nombre de la calle central de la ciudad de Rojas, en la provincia de Buenos Aires, que se llamaba Roca, por el de Pueblos Originarios. La nueva placa la pusimos el Intendente y yo. Lo mismo hicimos con la calle de la costanera de Concepción del Uruguay, en entre Ríos. Hubo una gran concurrencia, sobre todo de estudiantes. Así que seguiremos en la lucha.

¿Contra quién se libra esa lucha?

Bueno, el diario La Nación hace una gran propaganda en contra del proyecto. También los señores Mariano Grondona y Rolando Hanglin, por ejemplo, con el argumento de que los Mapuches son indios chilenos. Es un disparate absoluto, porque los aborígenes están hace once mil años en estas tierras, y nunca tuvieron esas fronteras artificiales. Pero siguen repitiendo eso para quedar bien con la gente que tiene el poder. Ellos siempre van a luchar por Roca, a él le deben todas las tierras. Desde el decreto de entrega de los terrenos, después de la Campaña del Desierto, primero está la Sociedad Rural. José Alfredo Martínez de Hoz, su presidente en aquel tiempo, entregó dos millones y medio de hectáreas. Y todos los demás apellidos son los mismos actualmente. Son los bisnietos, pero siguen ahí. Es lógico que lo sigan defendiendo.


En la edición definitiva de La Patagonia Rebelde usted relata dos curiosos episodios ocurridos en 2001, donde en la misma semana se encuentra con la hija del General Elbio Anaya y más tarde con la del dirigente de los peones rurales, Albino Arguelles. La primera para acusarlo, la segunda para agradecerle su trabajo. ¿Había vivido una situación semejante?

Sí, me sucedió con Elvirita Viñas Ibarra. Ella se hacía llamar Elvirita. La hija del Capitán Viñas Ibarra, fusilador de los peones en la estancia La Anita. Cuando murió el padre, ella me llamó y mantuvimos un diálogo siempre muy afectivo. Yo la aprecié mucho. Y ella me invitaba a su casa para saber la verdad sobre su papá, pero no hablaba mal de él. Siempre me sacaba detalles, datos. Quería saber si realmente había sido un asesino. Entonces me escuchaba en silencio, y cuando yo le fui demostrando todo, las órdenes de él y todo eso, me siguió invitando. Una mujer muy anciana. Muy, muy simpática. Incluso participó de una entrevista en el documental de Eduardo Anguita, La vuelta de Osvaldo Bayer, en mi retorno a las tumbas masivas.

¿Pero sus encuentros con la señora fueron anteriores al documental?

Sí, fueron durante la investigación, pero ella no quería figurar en el libro, por eso no la menciono. Casualmente, Elvirita falleció hace un mes y la hija me llamó para invitarme a una misa en su nombre. Se hará en la iglesia de Ayacucho y Santa Fe. Y voy a concurrir porque ella se lo merece. Su hija me decía que siempre me quiso mucho y que a través mío supo gran parte de la vida de su padre.

Es la iglesia que usted menciona en el libro, la capilla del Patrocinio de San José, donada por los Braun-Menéndez, en recordación de José Menéndez.

(Consulta el libro) Sí, es la misma. Ayacucho 1064.

Usted escribió también sobre fútbol, pero aclaró que ya no le interesa por tratarse de meros negocios ¿Hubo una situación o momento particular que le haya hecho percibir eso?

No, bueno, yo pertenezco a una generación. En la década del 30 y del 40 íbamos a ver fútbol siempre. Aquí el monumental se inauguró en el 39 y sabíamos todos los equipos de memoria, y así era durante años y años. Entonces estaba el entusiasmo de ver siempre el mismo equipo, jugadores que duraban diez o doce años en el mismo cuadro. Pero ya hoy nadie puede decir cómo forman los equipos porque cambian frecuentemente. Y además todo el negocio que se ha hecho. El fútbol argentino está dominado por el señor Julio Grondona, un hombre que surgió con la dictadura militar y nadie lo toca. Evidentemente él maneja muy bien ese negocio y conforma a todos.
La elección del presidente de River parece la del Presidente de la Nación. Las propagandas de los candidatos están por todos lados, con enormes carteles que cuestan mucho dinero. Se ve que realmente ha pasado a ser un negocio. Ahí ya no entro.
Los campeonatos mundiales ya tampoco tienen sentido. Francia y Alemania nacionalizaron a unos cuantos africanos. Ahora hay un tal Gómez que va a ser alemán. Cualquier ciudadano que quiera nacionalizarse alemán necesita doce o catorce años, pero un jugador de fútbol, si juega bien, a los tres meses ya es germano.
También los medios hacen lo suyo. Ahora habla un representante de una villa miseria y salen dos columnitas chiquitas, pero habla Maradona y son tres páginas.

¿Pero sigue siendo hincha de Central?

Sí, ahora me hicieron un homenaje. Soy el tercer hincha homenajeado. No me quiero comparar, pero ellos lo dijeron. El primero fue El Che Guevara, el segundo Fontanarrosa, y el tercero soy yo. Hicieron una revista con artículos e imágenes y la distribuyeron en las tribunas.

¿De qué manera se hizo canalla?

Yo era hincha de Colón en Santa Fe, los Sabaleros, en contra de los Tatengues, de los Pitucos, como se decía antes a los hinchas de Unión. Pero en el año 39, por primera vez, entraron en el campeonato de la Capital Federal equipos de las provincias. A Rosario Central y Newell’s los pusieron en primera, y a Colón y Unión en segunda. Pero no había ascenso, quedaban allí siempre. De manera que yo era hincha de Colón en segunda división y elegí uno muy parecido de la misma provincia de Santa Fe. Además, entre los hinchas de Central y Newell’s existía la misma diferencia. Los canallas eran los pobres, y los leprosos los chicos bien, de un club con nombre de inglés. Entonces me hice hincha de Rosario central y ya me quedé. Pero en segundo lugar está Colón.

¿Cómo son sus días aquí y cómo son en Alemania?

Bueno, aquí en Buenos Aires vivo ocho meses y me dedico a dar charlas en todos lados. Creo que el intelectual tiene que volcar lo que sabe ahí donde la gente lo quiere escuchar. Tengo conferencias todos los días, me conozco todo el país. En cambio a Alemania voy a descansar y a escribir. Ahora viajo justamente el próximo sábado, y estaré hasta el 1º de marzo. Me voy en invierno porque en esa época lo único que se puede hacer es trabajar adentro, porque hace un frío terrible. Salgo a mediodía a caminar media horita por el bosque, pero muy, muy abrigado. Y después queda todo el día para trabajar. Allá vive toda mi familia, son cosas que dejó el exilio. Si no fuera por eso viviría los doce meses acá en Argentina. Pero mis cuatro hijos estudiaron, se recibieron, y se casaron allá; mis diez nietos viven en Alemania; y mi mujer ha decidido quedarse. Viene a visitarme, pero quiere vivir allá. Yo la comprendo muy bien, porque se quiere mucho a los nietos.

Y ahora, ¿qué tiene pensado escribir?

Estoy escribiendo mis recuerdos. Ya con 82 años hay que empezar a recordar.
Estuve revisando archivos, escritos. Yo tengo todo guardado.

Seguramente recordará su paso por el diario Clarín. ¿Cómo fue su desvinculación?

Yo era Secretario de Redacción, trabajaba como jefe de política y Fuerzas Armadas, las dos secciones de mayor responsabilidad en aquél tiempo. Roberto Noble ya no estaba, porque murió en el 69. Me tocaba hacer guardia una vez por semana y esa noche, corría el año 70, recibí un mensaje que para mí tenía vital importancia: el embajador argentino en Venezuela había renunciado a su cargo y dijo que el Presidente de la República, el general Levingston, era un beodo, que tomaba tanto alcohol por día y qué sé yo. Entonces tomé la información y la publiqué, porque me parecía importante. Además, yo tenía una responsabilidad, ¿y si todos los demás periódicos la publicaban?
Evidentemente yo no había visto los carteles que estaban en el diario, que decían: “Mañana nos visitará el señor Presidente de la República”, así que al día siguiente nos visitó ese General. Esa mañana se había publicado el diario con la noticia que decía que el general era un borracho. Y un ordenanza me advirtió: “Osvaldo, tomatelás porque hoy se arma el lío”. Cuando llegué al diario, el secretario general de redacción nos dijo en la mesa que nos citaba la directora, Ernestina Herrera de Noble, en su despacho. Y allí nos dirigimos. Entonces entró la señora, nos miró en forma airada y gritó: “¡Entre nosotros, en este diario, hay un traidor!” Así que dí un paso al frente y dije: “Yo fui el responsable. Si usted me permite voy a firmar mi renuncia.” Entonces me gritó aún más histérica: “¡Retírese! ¡Retírese!” Así que me fui a casa y renuncié. Pero ocho días después me llamó el Secretario General para que vuelva, que no había pasado nada. Me dijo que lo que yo había hecho era por talento periodístico.

Pero después lo despidieron.

En aquél entonces manejaba todo el grupo de Rogelio Frigerio, la señora no cortaba ni pinchaba, porque de periodismo nunca entendió nada. Me pasaron al suplemento cultural, al que le di el nombre de cultura y nación, que hasta hace dos o tres años se llamaba así. Pero me saboteaban las notas. Cuando me iba me las levantaban y las reemplazaban con otras de ellos. Hablé con los operarios y me dijeron que lo hacían por orden de Frigerio. Hablé con Octavio, el hijo de Rogelio y le dije: “He entendido, me voy del suplemento”. Me preguntó qué quería hacer y le dije que quería ser cronista viajero, que me dieran un auto y un fotógrafo y que iba a hacer notas de los pueblitos que no figuran en el mapa, para hablar de la historia de esos lugares y de los sueños de sus habitantes. Le pareció interesante y accedieron a mi pedido, pero para sacarme de encima. Hice 27 notas, no me publicaron ninguna. Así que finalmente fui a verlo y le dije: “He aprendido la lección”. El se sonrió cínicamente y me dijo: “Era lo que estábamos esperando”.

¿Esas notas nunca las publicó?

No. Me las han pedido muchas veces. Pero yo quisiera completarlas con la actualidad de esos pueblitos. Cómo eran en el año 72 y cómo son ahora. Pero nunca tuve tiempo de hacerlo.

¿Qué pasó finalmente con todos los proyectos cinematográficos para retratar la vida de Severino Di Giovanni?

Hubo varios directores interesados. Incluso italianos. Pero ninguno fue capaz de hacerlo. Llegado el momento desistieron.

¿Por qué?

Yo creo que tuvieron temor. Porque realmente es un personaje que se hace querer. Principalmente por su historia de amor que tiene con la joven América Scarfó, pero además porque fue fiel a sus ideales. Posiblemente se lo pueda criticar por los métodos que usó, pero qué se puede acusar de Severino di Giovanni si después los poderes establecieron una violencia muchísimo más grande. Más que fue fusilado por una dictadura militar como la de Uriburu, un fusilador que arrasó con todas las instituciones públicas. Pero no hubo posibilidad de filmarla. Leonardo Fabio tuvo durante 16 años los derechos, pero después declaró que luego de hacer una segunda lectura de Severino Di Giovanni, había decidido hacer la vida de Gatica. Hay una gran diferencia ¿no? El tipo era boxeador.
Después en Italia se leyó con mucho entusiasmo el libro, y se iba a producir. Pero cuando iba a filmarse ocurrió un atentado en un banco de Milán, perpetrado por una organización terrorista italiana, en donde murieron 13 personas, hubo una gran indignación. Y como Severino Di Giovanni también ponía bombas, los italianos temieron la censura del gobierno y un rechazo del público por ese episodio. Porque en el guión se elogia a Severino, por la valentía que muestra cuando lo fusilan. Ese sería el final. Yo no sé si la gente saldría emocionada, lo aplaudiría, o cómo reaccionaría. Pero para un gobierno que estaba en la represión de la guerrilla italiana, iba a resultar muy difícil.
Aquí también la quiso hacer en otra oportunidad Héctor Olivera. Estuvimos hablando, yo le hice dos o tres guiones. Pero finalmente dudó sobre la reacción del público.
Así que no hubo ningún director de cine capaz de hacer la película.

Quizás, más adelante…

Pienso que sería un gran film. Todos los asaltos de él tienen algo maravilloso, algo cinematográfico. Pero no me hago muchas ilusiones porque ya pasaron 39 años desde que escribí el libro.

Las últimas protestas por los trabajadores de Kraft fueron rechazadas por un sector de la sociedad. ¿Nota cierto desinterés por los reclamos sociales?

Hay una desinformación total. No se nos ha enseñado por qué hay violencia de abajo. Evidentemente es porque hay problemas. Si la gente tiene un sueldo digno, una casa donde puede vivir con su mujer y sus hijos, y se puede dar ciertos placeres como el de ir a pasear los domingos, no sale a la calle a protestar. Sale cuando ve graves problemas, como el asunto de la ex Terrabusi. Se podría haber conversado, llegado a un acuerdo y no dejarlos cesantes. Pero es mejor que la gente conquiste la calle, que lógicamente trae problemas para los viajeros, y no recurra a la violencia, a la otra violencia.
Esta es una sociedad injusta. Acá las diferencias son cada vez más grandes, y no le hecho la culpa al último gobierno, esto ya viene desde hace muchos años.

¿La gente está despolitizada?

La gente está tan despolitizada que yo siempre pongo el ejemplo: 1903, la Capital Federal elije al primer Diputado socialista de América, Alfredo Palacios, un hombre célebre. Ciento cuatro años después la misma capital elige a Macri. En la provincia de Buenos Aires ganó el señor De Narváez, ¿qué antecedente político tiene? Ninguno ¿Ha escrito alguna vez algo de política o se ha interesado sobre la sociología o politología de nuestro pueblo? Nada de nada. Es un señor de quien lo único que se sabe es que tiene un canal de televisión y mucho dinero, ganado en su mayor parte durante la última dictadura militar. Es el único antecedente. ¿Qué antecedente tiene el señor Macri, elegido nada menos que jefe de gobierno de la Capital Federal? Haber sido presidente del club Boca Juniors y ser hijo de Franco Macri, un hombre que obtuvo mucho dinero durante la última dictadura, que después duplicó durante el menemismo. Entonces, ¿cuál es nuestra educación política? Nosotros tenemos partidos políticos ideológicamente indefinidos. Lo demuestra el hecho de que el presidente más liberal capitalista que hemos tenido en la historia es un peronista, el señor Carlos Saúl Menem. Después de diez años de regir el país, la gente eligió al otro partido, al clásico, al Radical, y el señor De la Rúa puso como ministro de Economía al mismo del peronismo, el señor Domingo Cavallo ¿Qué diferencia hay?
Aquí tendríamos que tener partidos ideológicos para que la gente sepa a quién va a votar. Pero se elige solamente a candidatos, la cuestión es si sonríe o no sonríe en el cartel de propaganda. Habría que tratar en el Congreso una ley que exija a los partidos políticos diez puntos fundamentales de su programa, y que los cumplan. Y si no lo hacen durante los cuatro años que dura su mandato no deberían volver a participar de elecciones, o debería aplicárseles un castigo por no cumplir, por mentir.
No sabemos qué va hacer el próximo gobierno que nos toque. Se elegirá a un neo peronista, o a un neo radical, o a un cobista. Pero no dicen qué programa van a llevar a cabo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La rebelión de los Cachis

La calle está dormida. Sobrevuelan manifiestos. La ciudad será tomada por los Cachis. Hordas de limpiavidrios se amontonan en torno a la plaza. Con sus secadores en mano dejan los semáforos y ocupan posiciones. Miles de crotos se suman a la osadía. Se han organizado en forma silenciosa, pero efectiva. Muchos han puesto en riesgo sus colchones y sus escasos harapos, abandonándolos bajo los puentes. Pero recuperarán el Sol porque lo adoran. Ya no creen en Dios. Ahora sólo adoran al Sol, porque jamás los ha dejado. Llegan Cachivaches desde todos los barrios. A base de alcohol y de drogas baratas excitan su odio, y con martillos de piedra derribarán paredes, edificios inmensos y carteles de publicidad de consumo.

sábado, 31 de octubre de 2009

De la pluma libertaria


"Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir la vida, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa informe de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita de la rebelión del brazo y de la mente."

Severino Di Giovanni, 10/1/29

viernes, 30 de octubre de 2009

El paseador abre la puerta y le dice al perro: adentro. Sin decir más nada se retira y el animal se acerca para que lo acaricie. Yo sigo escribiendo y el perro, que viene de caminar la calle durante cinco horas, de oler decenas de culos de otros perros y mear en todos los rincones del barrio, sale al patio, se acerca a la parrilla, levanta la pata y deja su marca amarillenta. Ante mi sorpresa, da una vuelta por todas las habitaciones, vuelve al mismo rincón del patio y repite la acción. Quizás sea su manera de decir: He vuelto, esta es mi casa.

Las 20 Verdades menemistas

 
Aunque parezca mentira, cada una de las "verdades" fue sustraída de las propias palabras de Carlos Saúl Menem, desde su primera campaña presidencial hasta el final de su mandato.

1- La re revolución
“La Revolución Productiva nace y se traduce en el marco de un proyecto esencialmente nacional, social, popular y cristiano, cuyo objetivo es servir a la comunidad como a un todo, y al hombre no sólo como sujeto natural sometido a necesidades materiales de subsistencia, sino también como persona moral, intelectual y espiritual.”
2- Salario es poco: Salariazo!
“El salariazo implica un aumento paulatino pero inexorable de la capacidad de compra del pueblo. Se trata de que los trabajadores obtengan un incremento sostenido de su participación en la distribución del ingreso nacional.”
 3- La verdad descarnada
 “Es preciso revelar una verdad descarnada. Argentina no puede seguir siendo prestamista internacional. No queremos capitales nacionales que salgan por la vía de la deuda externa argentina. Queremos capitales internacionales que lleguen al país con un fin productivo y multiplicador de riqueza.”
 4- Qué hay de nuevo, viejo
“Hay una Argentina vieja, la del atraso, la de la involución, que se va, y una Argentina nueva, la del progreso, la del crecimiento, con una nueva mentalidad que está naciendo (...). Es preferible trabajar constantemente por lo nuevo, que viene a desplazar definitivamente a lo viejo que se tiene que ir también definitivamente.”
5- Monopoly
“Un sistema económico popular de mercado debe eliminar los monopolios, tanto públicos como privados, y debe dejar atrás la arbitrariedad obligatoria que termina asfixiando a los que menos tienen.”
6- Para el pueblo lo que es del pueblo
 “Cuando digo popular, estoy diciendo que el sistema económico debe estar al servicio del pueblo, pero también estoy diciendo que cada una de las personas que integran ese pueblo deben ser parte del sistema económico. No sólo un sistema económico para el bienestar del pueblo. Si no también del pueblo y para el pueblo.”
7- El sueño peronista
“Como peronistas soñamos con un país justo, libre y soberano. Buscamos la Argentina que quisimos para nosotros, y ahora queremos para nuestros hijos y las generaciones futuras.”
8- Combatiendo al capital...
 “Queremos que haya más propietarios y menos proletarios, porque la limitación en el desarrollo económico moderno no reside en que existan capitalistas. Las limitaciones residen en que existen pocos capitalistas…”
9- En seco
“Los argentinos debemos sufrir de una sola vez para dejar de sufrir toda la vida, para ser felices y hacer una Patria grande, con un pueblo feliz.”
10- El sexto sentido menemista
 "No gobernamos con doctrinas, sólo con sentido común y buenas intenciones…"
 11- Los quiero un montón
"Yo los quiero mucho a todos ustedes, aún a los que me critican, porque sé que están equivocados…"
12- Amigos son los amigos
"Estamos con los Estados Unidos, en las buenas y en las malas, en la guerra y en la paz, somos sus amigos incondicionales…"
13- La clave del éxito
 "Hemos derrotado el estatismo y su falsa soberanía. La privatización ha sido una clave para incorporarnos al primer mundo…"
14- Como ustedes quieran
“Si quieren el cambio tendrán que seguir por este camino. Si quieren volver a la época de la decadencia, la frustración, el estancamiento, la involución y la corrupción, elegirán entonces otro camino.”
 15- Marginalidad importada
"La gran mayoría de los marginales no son argentinos…"
 16- Contrabando de cólera
"El cólera no existe en ninguna provincia argentina, fue traído por los migrantes ilegales de los países limítrofes…"
 17- Caras y caretas
“Este Presidente ha puesto la cara y va a seguir poniendo la cara, pese a todo y contra todo, con tal de resguardar los intereses de la República Argentina”.
18- Los trabajos y los días
“No deben quedar dudas: crear oportunidades de trabajo y dar empleo es mi preocupación central, y a la cual todo nuestro gobierno estará abocado hasta los últimos días de este siglo.”
19- Obras, obras y más obras
“Hemos superado los días del país de la jungla, del país del sálvese quien pueda. Ahora, planificar tiene sentido porque las obras se pueden pagar y, por lo tanto, se pueden terminar en tiempo y forma.”
20- La Patria traicionera
“El proceso de descorrupción en la Argentina lo hemos iniciado nosotros, desde el momento en que declaramos a la corrupción un delito equiparable con la traición a la Patria.”

Emmanuel Gentile

Candidato se vende

Las campañas políticas argentinas a través de la historia. Qué hacen y qué hacían los postulantes para captar votos.

No se puede vender a un político como se vende un shampoo o una máquina de afeitar. Eso está claro. Sin embargo, en nuestro país, la clase política decidió dejar a un lado las propuestas y optó por dedicarse a fabricar la imagen de los candidatos. Diego Dillenberger, periodista y director de la revista Imagen explica por qué: “Lo más importante para ser candidato en Argentina es ser conocido. Se instalan personajes y no plataformas, ideas o partidos. Eso habla del desprestigio de la política. Por eso se buscan artistas y deportistas. El caso extremo son las candidaturas testimoniales.”
A partir de las elecciones de 1983 la publicidad comenzó a utilizarse profesionalmente, y los asesores de imagen pasaron a tener un rol protagónico en las campañas. Un ícono tras la vuelta de la democracia fue el óvalo con la bandera argentina y la sigla R.A, que respondía al nombre del candidato y, al mismo tiempo, a República Argentina. David Ratto fue el publicista contratado por la UCR para las primeras elecciones democráticas después del golpe del 76: “Menos mal que Alfonsín se llamaba Raúl, y pudimos identificar sus iniciales con el país en una forma tan simple y efectiva. No se qué hubiéramos tenido que inventar si sus padres le hubieran puesto Pedro”. Pero, ¿cómo era esto de vender un candidato antes de la publicidad política?

Las primeras campañas. El voto cantado.
Las coplas fueron las propagadoras iniciales del mensaje político. Ya en 1880 los que adherían a Carlos Tejedor, adversario de Julio Argentino Roca, cantaban: “Yo soy tejedorista/ no le niego mi opinión/quisiera ver a Roca/en la boca de un cañón...”, eran opositores con todas las letras. Pero las primeras campañas políticas son tan viejas como los comicios. Ya en 1912 la publicidad política se adueñaba de las calles mediante carteles, volantes y afiches que saturaban la vía pública. Más tarde, slogans, Jingles y tangos, se sumarían a las estrategias de campaña. En 1928 todavía no existían las encuestas, y el tango “Hipólito Yrigoyen” anticipaba, a su manera, el resultado de la elección presidencial: “Mañana cuando en las urnas/suenen las dianas triunfales/y los votos radicales/las demás listas arrollen/bien al tope las banderas/y en alto los estandartes/gritarán por todas partes/¡Viva Hipólito Irigoyen!”. Muchos años después, la Alianza, conformada por la Unión Cívica Radical y el Frepaso, cambiaría el tango por una cumbia, compuesta e interpretada por Los Auténticos Decadentes: “En estas elecciones, no tengas dudas/el mejor candidato es De la Rúa./El pueblo necesita un presidente/que dé trabajo a nuestra gente./Ya somos más los de la Alianza/en De la Rúa encontramos la esperanza./Ya somos más los de la Alianza,/hoy la Argentina recupera la confianza.” Sin embargo, los cantitos improvisados nunca perdieron peso en las calles; en 1946 se oían las voces del pueblo peronista: “Sube la papa/sube el carbón/y el 24 sube Perón” y “Sin corpiño y sin calzón/todas somos de Perón”.

El discurso.
Durante las primeras campañas la oratoria fue el medio más utilizado para llegar a la gente a través de frases elaboradas y teatralmente pronunciadas por sus autores, pero el público no toleraba que los políticos leyeran sus discursos, por lo que muchos de ellos los estudiaban de principio a fin. Paradójicamente, el spot publicitario que eligió el Frente para la Victoria en esta campaña legislativa se llama Silencio, y argumentan: “Elegimos no hablar, porque a algunos les molesta lo que decimos”. En una de las Aguafuertes porteñas escritas para el diario El Mundo, Roberto Arlt recomendaba a los políticos sincerarse con el electorado y manifestar abiertamente: “Aspiro a ser diputado porque aspiro a robar en grande y acomodarme mejor”; y se despedía del lector admitiendo que: “Con este discurso, lo matan o lo eligen presidente de la República.” Durante la campaña actual, son muchos los candidatos que abiertamente blanquearon que se postulan a cargos que nunca asumirán, y es probable que esa absurda sinceridad no les impida conseguir una banca en el Congreso.

Mahoma va a la montaña
En la Argentina las campañas empezaron por casa. Los candidatos y sus partidarios se reunían en sus propios hogares, por lo que la gente no tenía acceso a estos círculos cerrados. Pero en 1891, el candidato por la UCR, Bernardo de Irigoyen, utilizó el balcón del coche trasero de tren para ponerse en contacto personal con públicos más amplios. Casi un siglo más tarde, en mayo de 1988, Menem tomaría contacto con las clases populares por medio del menemóvil. Se trataba de un vehículo de gran tamaño transformado en una sede menemista en movimiento. Ahí se comía y se descansaba, en una campaña que era permanente. Hasta un camión de basura fue transformado en menemóvil, porque los colectivos grandes no podían doblar las callecitas de tierra de La Matanza.

Cadena nacional
La radio marcó un antes y un después en las campañas. El avance del medio fue tal, que ya desde 1928 pasó a ser una de las herramientas favoritas de los políticos argentinos. Por cierto, debido a su capacidad para apelar a la imaginación de los oyentes, la radio presenta a los políticos menos riesgos que la televisión, donde cada gesto de nerviosismo queda registrado en el ojo de la cámara y, por lo tanto, de los espectadores. No obstante, en la actualidad, el uso de la TV como instrumento de campaña es imprescindible. Para Alberto Borrini, periodista especializado en publicidad y autor del libro Cómo se vende un candidato: “El principal cambio en materia de atributos lo produjo la televisión, donde lo que no puede filmarse no existe. En consecuencia, se privilegia lo que persuade rápidamente sin necesidad de reflexión, como la figura, la vestimenta, las respuestas rápidas aunque no sean correctas, e incluso la agresión cuando las campañas entran en su etapa decisiva y todo vale”.
Con la caja boba llegó la exposición masiva, y con los ’90, la farandulización de la política. En 1995, Menem cerró su campaña en el show de Marcelo Tinelli (no sin antes haber pasado por los programas de Susana Giménez, Mirtha Legrand, Neustadt y Sofovich), logrando así una audiencia consolidada de cinco o seis millones de personas. En los últimos días, 14 años después de aquella campaña, los candidatos del Pro para las parlamentarias 2009 visitaron el mismo programa humorístico que tanto éxito le diera al riojano. Sin embargo, la extrema exposición de los políticos en TV puede develar los rasgos más débiles y negativos de los mismos. Dos semanas atrás, el candidato a diputado Aníbal Ibarra protagonizó una patética presentación en el noticiero Telenoche, donde quedó evidenciado que la gente que lo saludaba fervorosamente por la calle, estaba comandada por uno de sus colaboradores.
Y bien, ya está demostrado que los políticos no se venden como un shampoo ni como una máquina de afeitar, pero también es sabido que muchos de ellos nos lavaron la cabeza y nos dejaron pelados, y que siempre que los necesitamos, nos cortaron la cara.

Denise Diment y Emmanuel Gentile

Fútbol para todos…los clientes del bar

La polémica decisión que el mes pasado tomó la AFA, en conjunto con el gobierno, de romper el contrato que la vinculaba a la empresa TSC (Televisión Satelital Codificada), para dar lugar a la televisación abierta de los partidos de fútbol local, ha dejado diversas posturas entre el público futbolero y buena parte de los medios. Algunos la apoyan, otros lo hacen con reservas, y están quienes se oponen fervorosamente. Entre los tantos interrogantes que plantea la determinación se encuentra la posibilidad de que muchos bares que ofrecían a sus clientes ver los partidos codificados se vean afectados. Si bien la costumbre de juntarse en las confiterías para ver fútbol creció durante los 18 años que duró el control de los derechos de transmisión, muchos aficionados siguen eligiendo este tipo de reductos para sociabilizar y compartir sus angustias o festejos deportivos. En el bar del Club Social y Deportivo Eros, ubicado en Uriarte y Honduras, en el barrio de Palermo, no parece haber disminuido la convocatoria de sus asiduos visitantes. A pocos minutos de empezar el partido Argentina Paraguay, todas las mesas se encuentran ocupadas. El Vasco Viejo tinto es la bebida que predomina en el lugar, pero en la barra se exhiben todo tipo de brebajes: Whisky nacional; Legui, Mariposa; ginebra Bols y Cinzano. El clima es sorprendentemente distendido teniendo en cuenta la complicada situación del conjunto albiceleste. Entre el barullo constante y alegre se oyen cargadas y apodos poco convencionales, como Chupete de ballena o Diente de leche. Sergio Navarro es simpatizante de Boca, tiene 42 años y es fumigador profesional. Debido a su trabajo suele desempeñarse por toda la ciudad, y por eso eligió un punto de encuentro para cada ocasión en la que el fútbol le obligue a hacer una parada: “Me encariñé con distintos lugares donde voy siempre. Cuando tengo alguna fumigación nocturna por la zona vengo a cenar al club Eros, donde tengo gente amiga. Pero si estoy en San Fernando, lugar donde vivo y vive mi novia, prefiero ver los partidos en casa, me siento más cómodo, aunque a veces tenga que putear sólo”. Sergio es morocho y pelado, pero lo que mejor lo describe físicamente es el apodo con el que lo nombran sus compañeros de mesa, aquí en el club lo conocen como Olmedo. Juan Carlos, El Dire, tiene 71 años y es hincha de Boca, oriundo de Palermo y uno de los más antiguos socios del club. Asegura que ante la nueva posibilidad de disfrutar los partidos desde su casa y por televisión abierta, prefiere hacerlo en el club: “Es una manera distinta de gritar. Y si tenemos la suerte de ganar se festeja el doble. Acá lo veo entre amigos, los de siempre y algunos más que se van agregando, pero que terminan siendo siempre amigos”. Aunque se define antikirchnerista está conforme con la decisión del gobierno de acabar con el monopolio de la televisación del fútbol. “Lo social no varía en la puerta de la casa o en el club, sino que es algo que uno lleva pegado. Sin embargo, Juan no se hace mucho problema si un día le toca verlo en su hogar: “En mi casa tengo adversarios que son de Racing, de River, pero lo vemos en familia, es lindo, lo festejamos, nos jorobamos, pero no pasa de ahí”, asegura. No obstante señala una diferencia: “Acá en el club nos puteamos jocosamente, desde ya, pero no más que eso.” Rubén, hincha de Huracán y simpatizante kirchnerista, se muestra muy conforme con la determinación: “Lo puedo ver en casa o en el club, pero que sea el fútbol gratis es prioritario para mí. Sea donde sea. La decisión de que no se tenga que pagar por eso es fundamental, yo decido dónde verlo, pero que no me cobren. El deporte es un derecho público, es de la gente”, explica. Pero no todos están contentos ni son tan oficialistas. Para Alberto Chupete de Ballena: “A la gente le hacen un gran cuento. Los reyes magos son los padres. En mi casa me mostraban la tribuna, ahora el gobierno le paga a la AFA para que yo lo vea gratis, me lo están sacando de mis impuestos”. El partido terminó, la derrota del seleccionado nacional podría dejarla fuera del próximo mundial, pero el bar no cierra todavía. El murmullo y las risas permanecen. Ahora se suman discusiones y puteadas. Marche un Vasco Viejo para la mesa cuatro.

Ellos lucharon, Perón volvió

17 de noviembre de 1972 A 37 años del regreso de su líder al país, militantes peronistas recuerdan el momento del arribo. Durante el año 1972 corrieron días de extrema violencia, y la Juventud Peronista, organizada a nivel nacional bajo la conducción de Rodolfo Galimberti, lanzaba la campaña por el retorno de Perón bajo la consigna de “luche y vuelve”. Lanusse, ofuscado por la negativa del viejo caudillo a los términos del Gran Acuerdo Nacional, que proponía la legalización del peronismo bajo la condición de proscribir a su líder, se animó a desafiarlo: “Perón no viene porque no le da el cuero”, aseguró. El 16 de noviembre, desde Roma, Perón comenzaba el viaje que terminaría con sus 18 años de exilio. A las 11 de la mañana del 17, el avión de Alitalia aterrizaba en Ezeiza, donde fue recibido por una comitiva del justicialismo. El Gobierno militar había tendido un cerco represivo en torno a la aeroestación que impedía que los peronistas fueran a recibir a su líder. El domingo 19, ya instalado en su casa de Vicente López, Perón salió por la ventana para dirigirse a una gran cantidad de seguidores que rodeaban la vivienda: “Para un viejo luchador como he sido yo, no puede haber mayor satisfacción que la de ver la expresión maravillosa de esta juventud que está dispuesta a luchar por la grandeza de la patria”. El actual Subsecretario Legal y Técnico de la Cancillería, Hernán Orduna, formó parte de la Regional III de la Juventud Peronista, la que agrupaba militantes de Córdoba, La Rioja y Santiago del Estero. Según Orduna, el retorno del líder del movimiento hay que adjudicárselo estrictamente a la joven organización: “Las movilizaciones del 72 fueron todas nuestras. El peso de la lucha y toda la campaña para que vuelva Perón fue de la Juventud Peronista. Los sindicalistas aparecieron recién para el acto del 25 de Mayo, nosotros fuimos los únicos que nos movimos, la sangre la pusimos nosotros, ellos no pusieron ni mierda.” Néstor Cantariño es actualmente el Secretario General Adjunto del Sindicato Argentino de Televisión. Se define a sí mismo como un militante peronista “de toda la vida”, pero no se encasilla, ni a la izquierda, ni a la derecha: “Yo era peronista y con eso alcanzaba”, dice. En el momento de la llegada del General Perón, era Secretario General del sindicato en Bahía Blanca: “El día del regreso de Perón me encontraba en Buenos Aires, y como tantos argentinos y peronistas, intenté acercarme a Ezeiza para ver llegar al General, pero cuando nos enteramos de los disturbios, muchos de nosotros empezamos a caminar, pero para el otro lado”. A partir de ese momento, todos los años se recuerda a la histórica fecha como el día del militante peronista. Los tiempos han cambiado, la coyuntura política también. El General Perón sólo queda plasmado en las banderas de un movimiento cada vez más dividido. El Diputado Dante Gullo y el entierro de una época Se negó hablar de su militancia en la JP y dice que quiere aprender de la juventud actual. Aquí, un fragmento: “Quizás eran épocas como estas ¿no? donde también la solidaridad y esta nueva calidad de cuadros, de militantes, tienen que empezar a pensar en función del todo, del colectivo y no en función de uno o de un grupo. Más allá de que, obviamente, uno tiene que estar pendiente de las listas electorales, del cronograma electoral, hay un día a día que significa una construcción colectiva. Yo creo que hay que entrar en ese terreno y no asustarse. También nos metieron desde un discurso, o desde un manipuleo liberal antojadizo el fin de las ideologías, el fin de las ideas, el individualismo, el sálvese quien pueda, y pareciera que todo lo que uno dice en términos de patria, de pueblo, de nacionalismo, de popular, de revolucionario, de rescate y revisionismo de la historia, es como que son cosas fuera de uso. Pero yo no voy a hablar de la juventud de los setenta, yo quiero aprender de vos y de chicos como vos, y de compañeros como vos, de cómo se unifican ahora y nos enseñan a nosotros a ser distintos.”

Para los chicos y los pájaros

María tiene 60 años. Viste atuendos de todos colores y texturas. Con una bufanda gris enroscada y un pañuelo bordó cubre casi toda su cabeza. Parada en la esquina de Rivadavia y Callao, frente al Congreso, disfruta de un helado de agua, de esos de palito: “Esperame que termine el helado y hablamos”, dice. Lleva consigo un carrito con el que transporta 5 bolsas de consorcio repletas: “Tengo 2 mantas, un paño y cartones con los que me armo mi media carpa. Y ropa que hago lavar todos los días en una lavandería. Me sale 5 pesos cada pulóver.” María no duerme siempre en el mismo sitio, a veces las circunstancias la obligan al nomadismo: “Duermo donde me dejan, ahora estoy durmiendo acá (en la vereda de la vieja confitería Del Molino), a las 5 de la mañana desarmo todo, baldeo la vereda y me voy. No dejo nada”, asegura. Pero los días de lluvia se le complica: “Si llueve me voy al Club de Madres, pero no me gusta porque hay muchos cirujas. Son sucios. Yo soy muy limpita”. Todos los días a las 6 de la mañana va a buscar recortes de sándwiches a una panadería, pero no para ella: “Yo colaboro con las palomas”, explica orgullosa. Dice que come muy poquito, pero no porque no tenga, sino para cuidar su figura, porque quiere estar linda para el verano. Hace gimnasia todos los días en la plaza 1º de Mayo, en Adolfo Alsina y Pasco, pero aclara: “Lo hago sin fines artísticos ni deportivos. Doy un espectáculo gratuito. Lo hago para los chicos y los pájaros”. Ojo, ella no improvisa nada. Cuenta que estudió 18 años con el maestro Campos. “Yo era compañera de la hija de Cadícamo”, recuerda. Dice que hizo teatro mucho tiempo en el Florida y en el ABC. También trabajó diez años en el Hogar Obrero. Ahora cobra una jubilación y está juntando plata para obtener un préstamo y adquirir una casa. “Calculo que para enero, con diez mil pesos, entraría en un plan de vivienda”, se ilusiona. Desafortunadamente, la mujer no puede describir cómo llegó a la situación en la que se encuentra: “No me gusta hablar de mi familia porque me afecta”, explica. Apenas se anima a contar que tiene un hijo en el exterior que no quiere ni oír hablar de la Argentina.